miércoles, 7 de mayo de 2008

LA COLUMNA DURRUTI


Dos días después de la batalla de Barcelona se pone en marcha la Columna Durruti. Por primera vez en la historia, las columnas para ir al frente se forman de un modo espontáneo, sin listas, sin llamamientos que obliguen a la movilización, por lealtad a los ideales y confianza en los líderes. La Revolución se extiende a medida que avanzan las columnas de milicianos. Los pueblos tomados a los fascistas dejan de gobernarse por los viejos métodos y adoptan las colectivizaciones propuestas por los anarquistas. Sí, ya lo sé. Es una historia distinta a la que he pretendido narrar en El Día de Barcelona. Es la continuación o, mejor dicho, la consecuencia. Aún no sé si lanzarme. Dentro de poco hablaremos de eso.


miércoles, 23 de abril de 2008

EL DÍA DE BARCELONA

(Crónica del inicio de una Revolución)


Ya está a la venta el libro que da nombre a este blog y que edita la Fundación Anselmo Lorenzo al precio de 10 euros. Para los que aún no lo sepan, se trata de una novela o, mejor dicho, de una crónica novelada sobre las treinta horas que necesitaron los anarquistas para aplastar la sublevación militar del 19 de julio de 1936 en Barcelona. Para ir haciendo boca, hace unos meses abrí este blog donde he dado cuenta de cómo escribí el libro, por qué me dio por hacerlo y las anécdotas más sonadas, amén de aceptar comentarios, discusiones e intervenciones de cualquier especie. También he hablado de los escenarios donde se suceden los hechos, de los personajes reales e imaginarios y de muchos más elementos de la narración.

Quien no tenga ganas, o no le apetezca o no quiera emplear su tiempo en acudir a una librería para adquirir un ejemplar, puede dirigirse directamente al apartado de venta por correo de la Fundación Anselmo Lorenzo, cuya dirección electrónica es:

fal@cnt.es

Y cuyo teléfono es:

91 473 82 48

Para una consulta o cualquier otra cosa, mi dirección es:

cgalianoroyo@gmail.com

lunes, 7 de abril de 2008

UNA CANCIÓN DE
CHICHO SÁNCHEZ FERLOSIO



miércoles, 26 de marzo de 2008

FOTOS DE LA BATALLA (1)


No hay muchas fotografías de la batalla que tuvo lugar en Barcelona el 19 de julio de 1936. El fotógrafo Centelles se jugó la vida varias veces y algún otro también se atrevió a dejar constancia de lo que sucedió, si bien desde lugares más resguardados. Después de rastrear por la red he encontrado varias imágenes. Casi todas están extraídas de lacucaracha.

La famosa foto de Centelles



Fuerzas leales defendiendo una posición



Otra foto de Centelles



Francisco Ascaso, poco antes de morir. Es el de negro.



Capitanía



La plaza de Cataluña

jueves, 13 de marzo de 2008

BARCELONA, 19 de JULIO de 1936


En mi opinión, Companys perdió el gobierno de Cataluña cuando el pueblo se hizo con el arsenal del cuartel de san Andrés en los últimos compases de la batalla de Barcelona. Pero la CNT y el resto de fuerzas populares tomaron el gobierno de la ciudad mucho antes, casi a la par que iban rindiéndose los militares sublevados. La batalla no se decidió por la lealtad de la Guardia Civil ni por ninguna otra anécdota. Como suele suceder, fue el resultado de varios factores.

Los rebeldes incurrieron en un error de bulto. Es cierto que Companys contaba con un contingente muy limitado de Guardias de Asalto y que, además, no estaban armados ni preparados para enfrentarse a la tropa. Los militares, entonces, creyeron que todo terminaría con cuatro tiros y un desfile triunfal por las avenidas de la ciudad. No fue así, claro que no. Porque en lugar de encontrarse con grupos dispersos de guardias a sueldo, tuvieron que vérselas con doscientos mil anarquistas con ganas de guerra.

Los planes de los rebeldes eran tan previsibles como infantiles. Casi todos los cuarteles estaban en las afueras de la ciudad y, por lo tanto, tratarían de avanzar hacia el centro en un movimiento de pinza. Lo demás, a su suerte. Apenas tomaron las precauciones más evidentes, lo que cualquier oficial recién licenciado hubiese tenido por básico.

La estrategia de la resistencia, dirigida por Buenaventura Durruti, Ascaso, García Oliver y otros miembros del legendario grupo anarquista Los Solidarios, era muy simple. Bastaba con permitir que los sublevados salieran de los cuarteles para atacarles después, poco a poco, al modo de la guerrilla. Cada balcón era una trinchera, cada esquina, cada portal. Los anarquistas habían tenido muchas ocasiones para estudiar esas calles, las plazas y los rincones de Barcelona. Durante años se las habían visto a tiros con la policía y con los matones de la patronal. El ejército, confiado en sus propias fuerzas y minusvalorando al enemigo como un novato en asuntos de guerra, no podía salir airoso del enfrentamiento. Pero no todo fue tan sencillo.

miércoles, 27 de febrero de 2008

LAUREANO CERRADA SANTOS


Entre los personajes de la novela “El Día de Barcelona” no incluí a uno de los activistas que me caen más simpáticos de toda la historia del anarquismo. No fue un despiste ni lo hice a idea. Simplemente, cuando escribí el texto desconocía que combatió en la batalla de las Atarazanas, abajo, en el puerto, junto a Durruti, Ascaso y García Oliver. Por esa razón y por otras estoy escribiendo una especie de crónica novelada sobre su vida, que, por cierto, no tiene mucho que envidiar a la de los aventureros más famosos de las novelas. Dentro de un tiempo abriré un blog sobre Laureano Cerrada Santos, quien, entre otras cosas alucinantes, compró un avión en 1948 para sepultar al general Franco bajo una lluvia de bombas incendiarias. Casi lo consiguió.


jueves, 14 de febrero de 2008

V
LOS ESCENARIOS DE LA BATALLA

(19 de julio de 1936. Barricada del Paralelo)


La verdad es que no es fácil narrar una batalla que sucede a la vez en diferentes escenarios de una misma ciudad. La acción no cesa en ninguna parte y el autor debe componérselas para ir de un sitio a otro sin que los personajes se enfríen y tratando de que el lector comprenda lo que está pasando. Es como llevar una cámara al hombro y trotar por las calles de la ciudad en busca de los lugares más importantes de cada momento. Eso sin olvidar los que va dejando atrás, claro, los que ya ha grabado con la cámara y debe recuperar de vez en cuando para ver qué ha sucedido en su ausencia.

Naturalmente, es posible hacerlo y hacerlo bien sin conocer la ciudad. Benito Pérez Galdós era un especialista en esos menesteres. Sobre plano, sin haber pisado jamás las calles de las ciudades donde ambientaba algunos de sus Episodios Nacionales, era capaz de hilar la trama formidablemente bien y de hacer creer al lector que conocía al dedillo cada calle, cada plaza y cada rincón donde se movían sus personajes. Pero no ha sido mi caso en esta ocasión. Durante unos años viví en Barcelona y conozco los sitios donde tuvieron lugar los tiroteos y demás acciones de la novela.

En 2004 hubo una iniciativa muy interesante que, según tengo entendido, ha ido repitiéndose año tras año. Se trata de un recorrido en autobús por los lugares más representativos de la lucha anarquista en la ciudad. Se llama Barcelona Roja y Negra, pero no sé si continúa haciéndose. Es un buen medio de conocer la historia del anarcosindicalismo y, por supuesto, también algunos de los lugares emblemáticos de la batalla de Barcelona.

Creo, sin embargo, que la multiplicidad de escenarios no impide que el texto se lea correctamente. Así me lo han dicho quienes han leído el original. Espero que los demás lectores opinen lo mismo. Según me han cometado los de la editorial, la Fundación Anselmo Lorenzo, ya no habrá que esperar mucho para que la novela vea por fin la luz.


viernes, 1 de febrero de 2008

LA MEMORIA, EL SILENCIO Y LAS MENTIRAS


En los primeros artículos de este blog ya dije que me enteré de la revolución anarquista del 36 hace tan sólo unos años y, como quien dice, por casualidad. Había leído unos pocos libros sobre la participación de los anarquistas en la Guerra Civil que publicaron dos o tres editoriales modestas aprovechando el impacto de la muerte de Franco. Después, el silencio. Durante casi dos decenios nadie dijo nada de anarquistas ni de revoluciones que no fuesen la de Octubre. No dijeron nada las televisiones, ni las emisoras de radio, ni las revistas de cualquier género, ni los periódicos. Desde la óptica que nos proporciona el día de hoy parece como si todo el mundo se hubiese puesto de acuerdo para eliminar ciertos hechos de la memoria colectiva. Por suerte, eso es imposible.

Comprendo que a los herederos de Companys les reviente que los anarquistas se hicieran con el poder en Barcelona y en toda Cataluña. Tanto es así que aún no lo han perdonado. Un tal Miquel Mir ha escrito un libro sobre los asesinatos gratuitos de la FAI basado en la documentación del achivo de la FAI de Londres. Es una lástima que el archivo de la FAI haya estado siempre en Ámsterdam y que ahora esté en Madrid, en manos de la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo. Desde luego nunca estuvo en Londres, aunque el tal Mir diga lo contrario y haya quien se lo crea. En un programa de la Televisión de Cataluña vi al escritor Antoni Puigverd dando crédito a la mencionada documentación. No dijo nada de los cientos de libros, revistas y periódicos que, en virtud de su elevada categoría intelectual y de la credibilidad que le dan los medios, sin duda ha leído para contrastar los datos. Pero estoy seguro de que muchos televidentes le creyeron. Y así se forma, poco a poco, la bola de nieve.

Entonces, claro está, uno se hace algunas preguntas. Por ejemplo, ¿por qué ahora? ¿Por qué aparecen precisamente ahora esos críticos del anarquismo y no han asomado la cresta durante dos decenios de silencio? ¿Es porque ahora se habla de lo que realmente ocurrió? ¿Tanto miedo tienen?

Tampoco los políticos se han quemado las pestañas intentando aclarar las cosas. Comprendo que, después de las purgas que hicieron contra los anarquistas y los poumistas en el 37, los comunistas prefieran no abrir mucho la boca. Pero no acabo de entender el silencio de los socialistas. Y eso me lleva a otra cuestión.

No sé en qué acabará la Ley de la Memoria Histórica. Supongo que en nada o, en todo caso, en un ejercicio de vanidad entre los partidos de izquierda. Dirán frases bonitas, harán exposiciones de diseño y publicarán artículos que toquen la fibra en los suplementos dominicales de los periódicos más vendidos del país. Bueno. Ya digo que ignoro si lo de la Ley acabará así o será de otra manera. Pero hay algo que sí sé. Y es que los anarquistas no están ni estarán nunca en las listas de las víctimas de la Guerra y el Franquismo. Si hay que recuperar la memoria de los anarquistas de aquella o de otra época, eso debe ser tarea de los propios anarquistas. Quizás fuese esa la razón de que escribiera El Día de Barcelona.

viernes, 25 de enero de 2008

FRANCISCO ASCASO


Dice Francisco Carrasquer, en su libro Ascaso y Zaragoza. Dos pérdidas: la pérdida, que García Oliver era el más perspicaz de los tres, Ascaso era el de más carácter y Durruti el de mayor fuerza expansiva. Los tres formaron parte del grupo Los Solidarios, los tres cometieron crímenes en nombre del anarquismo y los tres se pusieron a la cabeza de la resistencia frente al levantamiento fascista en la ciudad de Barcelona el 19 de julio de 1936.

Ascaso era elegante, delgado, nervioso, de mirada de hielo. Según alguno de sus cronistas y al contrario de lo que sucedía con Durruti, por ejemplo, caía mal a primera vista. Era necesario conocerle a fondo para entender sus reacciones. Y no era fácil. Si bien no dudó en hablar en público cuando lo consideró necesario, Ascaso nunca fue un gran orador como García Oliver. Hablaba lo justo, ni más ni menos. Tampoco supo dar a las masas todo aquello que le pidieran, como Durruti. Su misma muerte, a las puertas de las Atarazanas y en pleno combate, fue el resultado de una de sus decisiones inesperadas. Quiso eliminar a un tirador fascista por su cuenta y riesgo, sin preguntar nada a nadie y sin la necesaria cobertura de fuego.

Al hablar de Ascaso siempre se le compara o se le menciona en relación al resto de sus compañeros, como si por sí mismo no hubiese tenido la personalidad suficiente. Naturalmente, eso no es cierto. Ascaso representa a la Revolución más pura, al anarquista más fiel a sus ideas o, si se quiere, al más intransigente. Pero murió demasiado pronto. Hay quien dice que, con su avance casi suicida en aquel 20 de julio de 1936, quiso dejar clara su posición frente a algunos de sus detractores. Yo no lo creo. En primer lugar, porque no lo tengo por un hombre tan delicado que necesitara la aprobación de los demás. Y, en segundo lugar, porque a esas alturas no tenía nada que demostrar.


(En la doble foto de arriba, un primer plano de Ascaso y una imagen tomada poco antes de caer bajo las balas de los fascistas. Obsérvese que iba de traje y corbata pese a llevar un fusil ametrallador en las manos)

miércoles, 23 de enero de 2008

CENTELLES, LAS VIDAS DE UN FOTÓGRAFO


El vídeo se hizo con motivo de la exposición Centelles, las vidas de un fotógrafo, inaugurado en el Palau de la Virreina, Barcelona. Lo he incluido porque, como ya saben muchos, Centelles forma parte del reparto de personajes de la novela. He traducido el texto para aquellos que no entiendan el catalán. Dice lo siguiente:


NARRADOR: Este hombre es Agustí Centelles, el reconocido fotógrafo de la guerra de 1936 a 1939. Esta instantánea de los guardias de asalto hecha el 19 de julio dio la vuelta al mundo gracias a la revista Newsweek o a la francesa Paris-Soir. La imagen de unos niños jugando a fingir que fusilan, la fotografía del presidente Lluís Companys volviendo del penal de Cádiz o bien el momento de la salida de la Columna anarquista García Oliver son ejemplos del oficio de Centelles. El autor sacó muchas de estas fotografías del país nada más terminar la guerra. Las escondió en casa de unos amigos franceses y el secreto duró 30 años, hasta 1976. Centelles tenía miedo del uso que pudieran dar a los negativos.

SERGI CENTELLES, HIJO DE AGUSTÍ CENTELLES: En aquellos negativos había reportajes, había una serie de gente participando en mitins políticos o en actos o en consultas de la Generalitat o en cosas en las que podían ser identificados y represaliados a través de las fotografías. Por eso se llevó todo el paquete de negativos que ya eligió y dejó algunas cosas que no eran comprometedoras.

NARRADOR: Pero Centelles también hizo fotografías como estas. Son imágenes publicitarias de la marca Chupa-Chups, de la bebida Ponche Caballero o bien imágenes industriales como las que ven ahora. Es esta la parte más innovadora que puede verse en la exposición “Centelles, las vidas de un fotógrafo” que este fin de semana se ha inaugurado en el Palau de la Virreina, en Barcelona. Centelles trabajó de publicista porque al volver del exilio no encontró trabajo de foto-periodista. Se le cerró el paso.

SERGI CENTELLES, HIJO DE AGUSTÍ CENTELLES: No se le permitió ejercer de foto-periodista o reportero gráfico, como a él le gustaba decir, porque, bueno, los compañeros y todos, como les había hecho un poco de sombra mientras él estuvo en el auge de su trabajo, pues se negaron a admitirlo y entonces, como salida, se dedicó a la fotografía industrial y la publicitaria.

NARRADOR: La exposición también muestra, a través de un vídeo, las imágenes que Centelles hizo durante su reclusión en el campo de concentración de Brams, en Francia, justo después de la guerra. Son más de 800 imágenes acompañadas por una voz en off. La exposición, que es antológica, permanecerá abierta hasta el próximo mes de marzo.