jueves, 17 de enero de 2008

GENERAL LLANO DE LA ENCOMIENDA


Era el comandante en jefe de todos los militares de la ciudad. Antes de que comenzase la batalla, cuando aún no se habían escuchado los primeros tiros, tenía las cosas bastante claras. Sabiéndose rodeado de traidores, y en uno de esos momentos que recuerda la historia, dijo a sus oficiales: Si tuviera que decantarme por algún movimiento extremo, siempre escogería el comunismo antes que el fascismo. Pero los rumores del alzamiento fueron subiendo de tono a medida que se sucedían los minutos y, poco a poco, como si por primera vez se viera metido en dificultades, se vio superado por la situación y cedió el mando al Comisario Federico Escofet.

Creo que como personaje no tiene desperdicio. Tiene uno de los perfiles humanos más complicados de comprender y, por supuesto, de describir o de rehacer. No se trata de un Durruti, por ejemplo, cuya personalidad inamovible hace que sea una figura fácil de mover en el relato. Muy al contrario, Llano de la Encomienda fue contradictorio, inconstante, impredecible: un auténtico reto.

(La foto está extraída de guerracivil1936.galeon.com)